Ver o no ver / TV or not TV

Amo ver televisión. Desde que puedo recordar, algo de lo que más emoción me dio en la infancia siempre fue encender aquella caja/mueble de madera, esperar un par de minutos y descubrir con fascinación lo que ese día me ofrecería lo que para mí fue mi ventana al mundo exterior por mucho tiempo. Recuerdo a mi madre explicándome que era imposible que yo viera a la Pantera Rosa rosa, si, aseveraba, era un televisor a blanco y negro (aún estoy seguro de que la veía rosa).

FullSizeRender          Hoy sigue siendo mi más preciada actividad, muy por encima de hacer música, leer, escribir o salir a caminar con mi amado perro Prince. Dedico, y lo digo sin vergüenza alguna, un mínimo de 4 horas al día a esta adicción.

          Hoy está de moda en las redes (que es lo que, aunque lo neguemos, rige hoy las conductas de la gran mayoría de humanos) negar a la televisión por sobre todas las cosas: no es cool, ahora resulta que nos hace y ha hecho muchísimo daño. Yo no veo TV, es más, ni tengo. Siempre he defendido la teoría de que el ser humano es la única especie que cree que puede modificar el pasado. Que El Chavo nos hizo daño, que Raúl Velasco era un pendejo que hizo lo que quiso con la historia de la música popular latinoamericana (que curiosamente, ahora muchos de esos exponentes son íconos hipsters), que los medios (con la televisión a la cabeza) han moldeado nuestra forma de pensar, que nos ha llenado de aspiraciones estúpidas, complejos, y prejuicios. ¿Y sabes qué? es cierto, pero es cierto porque Latinoamérica se ha dedicado a tener hijos sin responsabilidad, y le han dejado a la televisión el pequeño y nunca bien ponderado encargo de educarlos. Menuda empresa que debería corresponderle a los orgullosos progenitores. Sí, nos engañan con discursos baratos repetidos hasta el cansancio, pero te los crees porque no lees, porque no reflexionas, porque ves lo primero que te ofrecen. La televisión hoy es rica en contenidos. Hay mierda, mucha mierda, pero también hay joyas, como lo ha sido siempre, y más si a esto sumamos las plataformas de streaming, es infinito lo que hoy puedes encontrar en una TV.

          Recordemos que la TV es un medio para recrearnos, informarnos, reírnos, masturbarnos, pero no es eso que los padres no han sabido o les ha dado hueva dar.

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